2021/12/06

[139.2] CHAVES NOGALES: ÚLTIMO GRAN VIAJE. JUNIO DE 1940, DE BURDEOS A LONDRES. II.

 (2ª parte)

AVISO. Habida cuenta de que mis averiguaciones prosiguen, nuevos datos ponen en entredicho asertos previos, por lo que esta serie de 3 entradas no sufrirá actualización alguna a partir del 30.03.2022. Esta circunstancia debe ser tenida en cuenta en orden a evitar la propagación de posibles inexactitudes o errores. El lector interesado en conocer el estado de la cuestión puede plantear su interés vía "Comentarios"; será atendido con la mayor agilidad posible.

...

2. Qué sabemos por Chaves Nogales.

Pues sabemos que, 

    a comienzos de junio de 1940 estaba en París; 

    ante la inminente llegada de los boches a la capital francesa se ve abocado a tener que abandonar su familia, sus enseres –incluido su coche [11], y la ciudad que le había acogido, a finales de 1936, en su primer viaje al exilio;

[11] Antony Jones, me informó de palabra: nadie más conducía en casa…, me dijo. El dato tiene su interés, porque, cómo y con quién(es) abandonó Chaves París es cuestión que aquí no tiene respuesta.  

Esos días, las carreteras de París hacia el S, el SE, y el SO, estaban casi completamente colapsadas. 33 Días de León Werth, otro gran libro reseñado por Horacio Vázquez Rial –Ed. 27 letras. Madrid, 2010– narra las vicisitudes de la escapada del matrimonio Werth, que comienza el 11. Tardarán 33 días en llegar al Jura, en lugar de las varias horas habituales que solía requerír el viaje.

Un testimonio de máxima calidad, el del embajador británico en Francia, Sir Ronald Campbell, aporta estos datos de su desplazamiento París–Tours del día 10:

"Tras un viaje de pesadilla por carreteras llenas de oleadas de automóviles, carros agrícolas, transportes del ejército y otros medios de locomoción, llegué al castillo de C. alrededor de las 4 de la madrugada ... tuve la suerte de que sólo tardé unas siete horas en llegar a mi destino. ... el coronel V. ..., que fue retenido en París y partió unas dos horas más tarde que yo, tardó diecinueve horas en el mismo viaje debido a la congestión cada vez mayor en las carreteras y a los retrasos causados por avisos de ataques aéreos.  

    pretendió asentarse en un pequeño núcleo de los Pirineos, mientras durara la guerra,  posibilidad de la que le disuade el amigo francés al que le solicita ayuda para ello;

    surca el estuario del Garona a 20 nudos en un contratorpedero de pabellón británico.

    refiere la compañía de tres conocidos colegas franceses:

… el frío e impasible “Pertinax”, el gordo Émile Bure… y Madame Tabouis, agotada... [12].

[12] La agonía… Op. cit.; pp. 16-17.

El HMS Berkeley

A partir de ahí, ante lo sucinto de la narración de Chaves, el relato pasa a manos de un par de colegas que relataron de su peripecia. Peripecia similar para unos Alexander Werth y muchos de los corresponsales destacados en la capital francesa, por ejemplo; y exactamente igual para aquellos cuya compañía refiere, como Mme. Tabouis, al menos en su parte esencial: desde el embarque en los muelles bordeleses de Chartrons hasta su primera noche en Londres. 

Merecen ser destacadas las mutuas ignorancias que en esos relatos se profesan colegas que, por fuerza, debían conocerse bastante bien. Nadie evoca ni a Chaves ni a Reves, personas "exóticas" en razón a sus procedencias, pero con un renombre y una trayectoria más que contrastados. Y las referencias a Leger y Bois, son meramente epidérmicas... Por fortuna, el sevillano dejó constancia de que estuvo allíel clavo ardiendo al que me aferré, en el habla más puramente coloquial.

Acaso la razón surja del contacto, del roce cotidiano propio del ejercicio de la profesión. Por el mero discurrir de su trabajo, por lo escaso de su número y por lo singular de la circunstancia, el colectivo tuvo que compartir estrecha familiaridad. Las inevitables consecuencias de afectos y desafectos, de pequeña rencillas y grandes amistades entre personalidades bien acusadas y –en algunos casos, notable celebridad, debieron de surgir como otro elemento más de la convivencia entre los del gremio periodístico. Digo.

 

3. En Burdeos, en torno al domingo 16.

El hecho es que los periodistas llegan a Burdeos en la estela de la desbandada que sigue al gobierno Reynaud en su caótico repliegue, 

El Gobierno se había negado insistentemente a afrontar la posibilidad de tener que abandonar la capital, por lo que, cuando tuvo que hacerlo con poca antelación o arriesgarse a caer en manos del enemigo, se vio obligado, a falta de otros planes, a recurrir al preparado antes del estallido de la guerra para hacer frente a la eventualidad, que entonces parecía probable, de que París fuera sometida a un constante bombardeo aéreo,

anota el Embajador Campbell,

Me referiré al grupo Werth, el de los corresponsales destacados por medios anglo–americanos, por un lado, y, por otro, al Tabouis/Chaves.

El primero busca y recibe amparo en el Consulado Británico; el segundo lo recibe a través de los preparativos que acomete la Embajada para evacuar a su personal (en todo caso son inciativas integradas en el marco de la Operación Aerial, referida más abajo)

Werth lo relata así:

En principio, se supone que sólo los súbditos británicos deben irse esta tarde (la del lunes 17); pero también son aceptadas un buen número de personas. Childs, el agregado de prensa, entrega salvoconductos a varios franceses, polacos y checos. Son trozos de papel blanco que llevan anotado "S. S. Madura". Reggie Maynard y su esposa, Lord Kneller, el personal de la Embajada (excepto Malet, el secretario del Embajador) no vienen en nuestro barco. Van, y con ellos unos pocos franceses privilegiados –Pertinax, y Mme Géraud (la esposa de André Géraud, alias Pertinax) y Mme Tabouis, y Émile Buré y su esposa, a bordo de un barco de guerra –un crucero o un contra-topedero, no lo sé– que los recogerá en Burdeos mismo. Pertinax tiene el gesto apagado [13].

[13] Les dernier jours de Paris. Alexander Werth. Slatkine & Cie. Clermont–Ferrand; 2017; p. 210.

No cabe duda de que el grupo de franceses privilegiados es prácticamente el mismo con el que Chaves abre La Agonía…

Nos echaron a la cara los haces de luz de sus linternas y nos examinaron recelosamente. Salíamos del despacho del ministro del Interior, señor Mandel, y bajamos por una escalera de servicio de la Prefectura de Burdeos…[14].

[14] La agonía… Op. cit.; pp. 3. La oficialización de la dimisión de Reynaud tuvo lugar a las 22:00h., por lo tanto ese momento que narra Chaves tuvo lugar mientras caía la noche. De dónde pernoctó Chaves esa útima suya en suelo francés, nada puedo decir, aunque no descarto que fuera en el propio HMS Berkaley.

 Hasta ahora, de ese grupo conozco las 9 personas ya referidas en [139.1], pero lo cierto es que solo la relación de pasajeros del HMS Berkeley despejará cualquier duda acerca de su composición efectiva (dato que, por cierto, se me muestra del todo esquivo)*.

* Todo este párrafo queda en suspenso: un artículo de William D. Forrest, del día 24 en el News Chronicle aporta nuevos datos al respecto: él viajó en un 2º traslado del HMS Berkeley del que nada he podido averiguar.

Es posible que Henry de Kérillis –otro célebre periodista antinazi, el único diputado de la Asamblea Nacional que votó en contra de la firma de los acuerdos de Múnich, también recibiera ese haz de luz, pero el 17 abandonó Burdeos en una avioneta pilotada por su hermano.

Lo que no ofrece duda es que el grupo Tabouis/Chaves recibe socorro del propio ministro del Interior, Sr. Mandel, y de la Embajada del UK, cuyo personal fue evacuado del mismo modo. Tabouis escribe:

En mi habitación (del hotel Royal Gascogne), el teléfono sonaba constantemente. Reconocí la voz del secretario de un ministerio importante (el de Mandel, sin duda)"Tabouis", dijo con voz emocionada. "Acabo de llamar a Bure (sic) y Pertinax. Quería darles a todos un consejo seguro. Se emitirá una orden de arresto dentro de cuarenta y ocho horas. Debes irte a Inglaterra de inmediato. Los contornos del futuro serán más claros desde ahí… y hay otras razones por las que debería ir a Inglaterra…"

Tras quemar sus papeles en las calderas del hotel, relata:

Lentamente regresé a mi habitación. André David, el director de la Conférence des Ambassadeurs, estaba allí, esperándome para informarme de que unos amigos británicos le habían notificado que todo estaba listo para mi marcha.

… Pasé una noche miserable. A la mañana siguiente (lunes 17), agotada y aún indecisa, llegué al muelle con mi pequeña maleta, llena de pensamientos sobre aquellos a los que deseaba desesperadamente abrazar sólo una vez más. El capitán del destructor Berkley me esperaba [15].

[15] They called my Cassandra. Geneviève Tabouis. Charles Scribner’s Sons, New York, 1942; pp. 6-7. 

Pero del resto nada puedo añadir.

 

4. El HMS Berkeley en Burdeos.

Junio de 1940 irrumpe en el Reino Unido con los peores, los más negros augurios. Tras finalizar la drôle de guerre, los ejércitos nazis arrollan todo cuanto se enfrenta a su paso; los desastres bélicos de los ejércitos franco–británicos se suceden y se baten en una retirada a la desesperada en suelo francés.

Tras el desastre sin paliativos de la Campaña Noruega del mes de abril, el pueblo británico contempla entre la estupefacción, la incredulidad, y el sobrecogimiento, la Fall of France. 

 Para el público británico, el trauma de junio de 1940 lo constituyó la caída de Francia. Para Churchill y quiénes estaban próximos a él, la cuestión crucial era más bien el destino de las varias piezas periféricas del poder francés: la formidable Marina francesa (la cuarta del mundo) y el Imperio francés en el norte de África así como el impacto en las relaciones anglo americanas... sabía que la Francia metropolitana estaba perdida. Realizó tremendos esfuerzos por mantenerla en la guerra...[16].

[16] Winston Churchill. Vol II. ABC-Centenario. Barcelona, 2003; p. 681.

En lo que a todas luces parece un milagro, la Operación Dynamo consigue evacuar desde el puerto de Dunkerque a buena parte del Cuerpo de Ejército Británico. Augusto Assia la presenció:

 Acabo de regresar de uno de los puertos del Canal, donde he visto llegar a las tropas inglesas procedentes de Dunquerque.

El mismo espectáculo se ha repetido desde Harwich a Portmouth durante los últimos 2 días. En cientos, miles de embarcaciones, desde barcos de vela como cáscaras de nueces hasta mercantes de 4 o 5.000 toneladas, el batido, pero no abatido ejército expedicionario británico ha ganado las tierras de la Isla [17].

[17] Cuando yunque, yunque. Ediciones Mercedes, Barcelona, 1946; p. 45. El regreso de Dunquerque, artículo fechado el 4.


Pero en suelo francés aún quedaban un buen número de soldados británicos, personal diplomático, civiles, otras personas no británicas –civiles y armadas, para las que la Isla era su única salvaguarda. Más tras la esperanza infundida por el memorable discurso del PM Winston Churchill a la Cámara de Westminster el mismo día 4, cuyos ecos aún repercuten en el gran auditorio de la historia:

… We shall go on to the end, we shall fight in France, ... ; we shall never surrender…

https://winstonchurchill.org/We-shall-fight-on-the-beaches/


En ese peliagudo trance, el gabinete británico ha de multiplicar sus esfuerzos para conseguir sus más apremiantes objetivos políticos: repatriar al muy numeroso contingente de personas que se aglomeran y abarrotan los puertos atlánticos franceses; contener en lo posible los bombardeos en la Isla y la letalidad de los submarinos boches; y mantener en pie –en su defensa de Francia, los restos del ejército francés derrotado sin paliativos.

Así las cosas, el embajador Campbell, orientado por el General Spears (representante personal de Churchill en Francia) hace, desde Burdeos, un llamamiento a sus superiores el 15, de cuyo cumplimiento avisa el 17.   

... me vi en la necesidad de solicitar el envío de un buque de guerra a Burdeos lo antes posible para evacuar al personal de la Embajada de Su Majestad, de las Legaciones de Canadá y Sudáfrica y de los Gobiernos de Polonia y Bélgica, si el Gobierno de Su Majestad aceptaba recibirlos.

… En respuesta a mi solicitud de envío de un buque de guerra, el Almirantazgo ha enviado al H.M.S. Berkeley a Burdeos y HMS Arethusa a Le Verdon.

El modo en el que el selecto grupo Chaves/Tabouis se suma al que agrega el embajador, por desconocwrlo, pero aduzco un par de razones de fondo:

–una, de mero corte –y valor, propagandístico como poco: poner a salvo a las voces que más se habían destacado en el pasado reciente en su acérrima aversión al salvaje totalitarismo nazi por lo que eran piezas apetecidas por la Gestapo.

Poder salvarlos, y propiciar que pudieran seguir difundiendo a los 4 vientos sus mensajes, era un modo de romper el creciente y totalitario monopolio informativo que los nazis asentaban en el continente; no se olvide que eran momentos de plena vigencia del pacto nazi–bolchevique Ribbentrop-Mólotov.

–la segunda, por las cercanías que se daban.  De índole más personal entre Churchill y Tabouis, por una parte, y entre Churchill y Reves, por otra [la naturaleza de esas amistades era diferente; con Tabouis –toda una singularidad, las coincidencias políticas eran sobradas; pero a su enorme valor personal y profesional, se sumaban razones de estirpe familiar. Con Reves, con muy abundantes méritos del mismo orden, le unía además una relación puramente comercial: era el agente que le venía procurando a Churchill desde años atrás–la difusión de sus artículos periodísticos por el orbe]. En el caso de Leger, de índole política a resultas de su papel en el gabinete Daladier (Reynaud lo cesó en el suyo).

Apenas instalada (la noche del 21, en el Hotel Savoy de Londres), suena el timbre del teléfono. Al otro lado de la línea, el secretario de Winston Churchill me concierta una cita con el Primer ministro para un almuerzo en familia. Acepto con emoción. Intercambiamos entre nosotros algunos recuerdos recientes de nuestro último encuentro en Burdeos, en los jardines del Ayuntamiento [19].

[19] Les princes de la paix. Albin Michel. París, 1980; p.14. 

Tanto el HMS Berkeley como el HMS Arethusa, los navios que el Almirantazgo envía al estuario de La Gironde, participan en un despliegue mucho más amplio cuyo nombre es Operación Aerial.

Aerial fue la prosecución de la Operación Dynamo, pero de manera mucho más organizada. Entre el 15 y el 25 de ese infausto mes de junio, unas 250.000 personas fueran trasladadas al Reino Unido en convoyes de mercantes –abarrotados la mayoría de las veces, escoltados por navíos de la Armada Británica.

Las personas con las que se tuvo el mayor esmero en su salvaguarda viajaron a bordo de los propios navíos de guerra o escoltados por ellos, como en el caso del Nariva, del Madura y del HMS Arethussa.

 

5. Rumbo al UK.

La mañana del 17, el HMS Berkeley zarpa desde los muelles de Chartrons para acercar y desembarcar a su pasaje en la punta de Le Verdon, extremo sur de la desembocadura del Garona en el Atlántico a unas 55 millas náuticas al NNO de Burdeos.

ACTUALIZACIONES DE II

25.03.22: añadido de nota (*) que deja en suspenso el párrafo relativo a la relación de pasajeros del HMS Berkeley.

19.03.22: cambios de estilo.

02.03.2022: actualización general. 


(Fin de la 2ª parte)

2021/12/05

[139.1] CHAVES NOGALES: ÚLTIMO GRAN VIAJE. JUNIO DE 1940, DE BURDEOS A LONDRES. I.

 

M. CHAVES NOGALES: ÚLTIMO GRAN VIAJE

JUNIO DE 1940, DE BURDEOS A LONDRES (1ª PARTE)

 

AVISO. Dado que mis averiguaciones prosiguen, nuevos datos ponen en entredicho asertos previos, por lo que esta serie de 3 entradas no sufrirá actualización alguna a partir del 30.03.2022. Esta circunstancia debe ser tenida en cuenta en orden a evitar la propagación de posibles inexactitudes o errores. El lector interesado en conocer el estado de la cuestión puede plantear su interés vía "Comentarios"; será atendido con la mayor agilidad posible.


NOTA PRELIMINAR

Habida cuenta de la extensión del documento completo, he estimado oportuno fragmentarlo en 3 entregas –a editar de modo consecutivo, con el fin de salvar las limitaciones propias del blog. 

En los párrafos que siguen avanzo las conclusiones que resumen lo averiguado acerca de cómo Chaves Nogales ganó el Reino Unido en junio de 1940. Y asentado en Londres, retomaría su vida periodística y literaria en la soledad de un segundo exilio. En esta ocasión no pudo contar con la compañía de lo suyos, que permanecieron en la capital gala en tanto que él tuvo que abandonarla con los boches [1] a las puertas de la ciudad.

[1] En francés, sinónimo de alemán con marcado carácter peyorativo (su primer empleo data de 1862).



EN RESUMEN …

La tarde de aquel domingo mansamente trágico, 16 de junio de 1940, Manuel Chaves Nogales se encontraba en Burdeos, su último refugio francés tras abandonar París con las tropas nazis a punto de allanar ciudad: lo harían el 14.

Al alba del 17, bajo los auspicios de la Embajada Británica, Chaves embarca en un destructor de la armada británica: el HMS Berkeley [2].

[2] HMS, His Majesty’s Ship, navío de su Majestad, siglas que identifican a los barcos de guerra de la marina británica; nunca precederán los nombres de los mercantes que se citen aquí.

Un grupo selecto –9 personas, en principio, son parte del pasaje del contretorpilleur

Pertinax –seudónimo de André Géraud, y esposa; Émile Buré y esposa; Geneviève Tabouis, Élie-Joseph Bois, y Alexis Leger –más conocido por su pseudónimo literario Saint John Perse, son los franceses del grupo que completan Chaves Nogales y Emery Reves, este de procedencia húngara si bien ciudadano británico por entonces.

Todos ellos vinculados al perodismo de una u otra manera, como Leger, adscrito al servicio de prensa del ministerio de AAEE francés, en sus inicios como diplomático, o como secretario general del ministerio de Asuntos Exteriores del último gabinete Daladier, puesto en el que,

From dawn until late at night, one was under continual pressure: interviews, discussions, receptions, policy decisions, attention to all details, visits by journalists and dignitaries (such as Pertinax, Elie Bois, Genevieve Tabouis, Andre de Fels, “Secretaire General de l'Alliance democratique”—who were among Legers most frequent callers).  

Coinciden en su aversión manifiesta y firme a lo que representaba Hitler y el nazismo, otro de los totalitarismos más atroces que proliferaron de una punta a otra del viejo continente, desde Moscú a Madrid. Y por ello tenían un puesto en las listas negras de la Gestapo, cuyas garras lograron burlar. En el caso de Reves, por segunda vez, pues ya lo logró in extremis en el Berlín de 1933.

En la punta de Le Verdon, extremo S de la desembocadura del Garona en el Atlántico —a unas 55 millas náuticas al NNO de Burdeos, el pasaje del HMS Berkeley es trasbordado al Nariva, un mercante dispuesto al efecto por el gobierno de Almirantazgo.

Con el S. S. Madura, barco procedente de Beira Mozambique, también desviado de su ruta al UK para recibir refugiados, y varios mercantes más, se formará un convoy que se hará a la mar a las 18:00h. del 18*. Los puertos británicos de Milford Haven, en la costa de Gales, y Falmouth, en la de Cornualles, serán los destinos respectivos del Nariva y del S.S. Madura. 

*Documentos británicos que pasé por alto en su momento, determinan la hora exacta de salida del convoy: las 18:25 CET (19:25 GMT) del 18.

La navegación de ambos cambia de modo drástico con la llegada del destructor HMS Whirlwind, que ha recibido orden de escoltar su travesía al UK, por lo que ambos mercantes se disponen al amparo del destructor tras abandonar el convoy

En un momento dado de la travesía, el S. S. Madura ha de navegar en solitario hacia Falmouth, en el Canal de la Mancha, adonde llegará hacia las 10:30h. del 20. A su vez, el Nariva y su escolta, navegan hacia Milford Haven, puerto más occidental en el Canal de Bristol, al que arribará a las 20:02h, según el uso horario británico.

Al igual que al hacerse a la mar, ambos navíos permanecerán fondeados en puerto, o en antepuerto, hasta que se permite el desembarco de sus respectivos pasajes: del Nariva 265 refugiados; del S. S. Madura, su pasaje original más los 1370 refugiados incorporados en Le Verdon.  

DETALLE DEL REGISTRO DE PASAJEROS ORDINARIOS DEL MADURA

El grupo Tabouis/Chaves toma tierra la mañana del 21. En el muelle son recibidos por empleados del Foreing Office comisionados para darles la bienvenida, ofrecerles un té en una cantina próxima, y acompañarlos a tomar el tren que de inmediato les conducirá a Londres. 

La llegada a Londres tiene lugar ya entrada la noche, a pesar de la prolongada duración de la jornada diurna propia del pleno solsticio de verano, es decir, pasadas las 22:00h (GMT). 

Allí, serán alojados en el Hotel Savoy, en el que pasarían esa primera noche al menos. La pequeña colonia francesa lo haría varias más; es posible que Chaves también –quizá hasta acomodarse en el apartamento del edificio Russell Court, 50 Woburn Pl, London WC1H [3], en el que establecería su domicilio londinense.

[3] Dato facilitado por Antony Jones, nieto de Manuel Chaves Nogales.

Luego, cada cual, tomó vuelo propio cuando las circunstancias lo propiciaron.

En resumen, eso fue todo.

 

1. Un apunte previo.

 ***–En cuanto al origen y razón de este trabajo, señalo que radica en una vaga curiosidad surgida de la lectura de La agonía de Francia [Libros del Asteroide, Barcelona, 2013].

Me condujo a ella una reseña del entrañable Horacio Vázquez Rial, y afectaría de lleno mi campo sentimental, del que forma parte indeleble la cuestión relacionada con la Francia del exilio de muchos compatriotas, tras la atroz guerra fratricida vivida entre nosotros.

No en vano el vivido por mis abuelos impregnó mis vacaciones escolares durante un buen número de veranos –a partir de 1963, justo al acabar de cumplir 10–, hasta casi una década más tarde.

Burdeos, por otra parte, era un nombre que se evocaba con cierta frecuencia en aquel hogar …


[Mi abuelo Vicente Grau Mañanet (Graus(E), 1896—Montauban(Fr), 1982) fue a parar a Burdeos en un par de ocasiones; la primera cuando en su hospital recibió asistencia médica en 1936. Al estallido de la guerra, que lo vive casado y con 3 hijos en Barbastro (Huesca), prosigue una penosa travesía de los Pirineos por Bielsa que dejó sus ya maltrechas piernas, laceradas por los golpes de su pasado de carpintero–ebanista, en notable estado de deterioro. Un amigo de infancia español, asentado en Bagneres de Bigorre, lo confía a una familia de procedencia riojana asentada en Cenon, pequeño municipio limítrofe (commune) de Burdeos, al E, y le procura su hospitalización.

Cuando recibe el alta, regresa a la contienda en Barcelona, donde vivía su hermana Amalia. Supongo que lo hizo por confiar en la victoria de su causa, pero allí le tocó vivir la guerra civil que desencadenan los estalinistas del PSUC dentro del propio bando republicano. En su memorable Homenaje a Cataluña, George Orwell la relata; él mismo pudo ser otra víctima más de los sicarios del Komintern, como lo fue Andreu Nin, fundador y cabeza del POUM –Partido Obrero de Unificación Marxista, de inspiración trotskista [Orwell–al llegar a Barcelona a finales de diciembre de 1936 (un mes antes Chaves llegaba a París), fue adscrito a una de las brigadas internacionales apadrinada por el POUM y enviado al frente de Siétamo, a poco más de 11km. al E de Huesca]

La segunda arranca tras la retirada de 1939 por Le Perthus. Al atravesar la frontera, él –como tantos otros, es recluido en el campo de concentración francés de Argèles sur Mer, del que es “liberado” [4] el 4 de diciembre para ser entregado a una de las numerosas Compagnie de Travailleurs Étrangers puestas en marcha por la 3ª República, la 128, con sede en Leyment –45 km. al NE de Lyon.

[4] Según la jerga administrativa de Mme. Christine Langlé, La Directrice des Archives Départementales des Pyrennées Orientales, en carta fechada el 26 de marzo de 2009, en Perpignan.

Creo que llega al tajo de la Betasom hacia finales de 1941, aunque no haya conseguido averiguar cuándo y cómo. Betasom, acrónimo de Bordeaux Sommergibile, es el nombre de una de las 5 bases submarinas que el desvarío nazi construyó en el litoral francés, como un elemento más del Muro Atlántico, por medio de la Organización Todt [5].

[5] https://fr.wikipedia.org/wiki/Base_sous-marine_de_Bordeaux.

 Según su propias palabras, se fugó –creo que al poco de llegar, con ayuda de ferroviarios resistentes [6]. La fuga acabará en una ferme [7] cercana a Montauban, en Charros, lejos ciertamente de los frentes de batalla.

[6] Fueron muy numerosas las fugas de republicanos españoles del chantier; alrededor de un millar. De las primeras, ya se da noticia administrativa con fecha 20 de enero de 1942. Por entonces mi abuelo ya tenía 45 años, esposa y 3 hijos en paradero desconocido. Añadir una etapa indeterminada de trabajo semi esclavo en Betasom a sus 3 años de guerra, 10 meses de campo de concentración y casi 2 de trabajo forzado en la 128 CTE, debió ser un precio inaceptable para un espíritu libre como el suyo, y determinó aprovechar sus contactos previos en Burdeos y fugarse en cuanto la ocasión se mostró propicia.

[7] Las fermes, pequeñas explotaciones agrícolas, obraban a modo de pequeños santuarios: los nazis debían aprovisionarse con sus producciones y les dispensaban un trato más blando.

Tras varias vicisitudes poco gratas más, incluso nueva reclusión en otro groupement de travailleurs étrangers en Réalville, localidad a unos 16 km. al NE de Montauban, pudo asentarse al fin en la ciudad que ya acogía a alguno de sus hermanos, retomar su antigua profesión de carpintero—ebanista chez Bonafoux, y enderezar, al fin, el quebrado rumbo de su vida.

En vida, mi tío Ángel, el benjamín, me contó que gracias a las gestiones de un Servicio de Refugiados y apátridas establecido en Londres, mi abuela Isabel supo de mi abuelo, y que la mediación del Cónsul británico en San Sebastián, que le franqueó el paso a Hendaya, hizo posible un primer reencuentro en 1945 –9 años después del paso por Bielsa. En 1948 el reecuentro fue definitivo; salvo mi madre Isabel, casada y asentada en Logroño de modo definitivo y ya con mi hermana Cristina, los Grau–Mateo volvieron a vivir en familia.]


Es muy posible que el lector se pregunte, con razón, por la razón de esta digresión, así que aquí se la ofrezco: esas líneas familiares son un retazo, una mínima muestra de la Francia del Mariscal Pétain, del armisticio, de la entrega al verdugo alemán de refugiados alemanes antihitlerianos; una de las mayores vergüenzas de la historia, en palabras de Chaves que ordeno a mi gusto.

El reportero se despide de su llegada, cuando contempla

… las orillas fugitivas del estuario del Garona que el contratorpedero cruzaba a 20 nudos por hora [8], todo erizado de cañones y tremolando orgullosamente pabellón británico [9],

pero, parco en grado sumo, no desvela el nombre del buque. Así que, tras muchos titubeos, me decidí averiguarlo...

[8] 1 nudo = 1 milla náutica/hora. A Chaves le sobra el por hora por la propia definición de la unidad.

[9] La agonía... Op. cit.; p. 16.

*** –En cuanto a mi persona. He de decir que no soy historiador, ni persona aficionada a las novelas de detectives o reportero. Tampoco un especialista, siquiera de medio pelo, en la persona y obra de Chaves. Mi formación está muy alejada de todos esos campos; soy físico y me he aplicado en la noble tarea de profesor de adolescentes. En lo que concierne a la obra de Chaves, tampoco la conozco por completo y al detalle; sí lo que me parece más destacado: Juan Belmonte, El Maestro Martínez, La vuelta a Europa, bastantes artículos periodísticos de su 1ª etapa… Y La agonía; La agonía sobre todo.

Y es que prefiero conocer la Historia por los relatos que, a pie de hecho y de calle, nos han atesorado en sus crónicas magníficos reporteros. Lo encuentro un camino de mucha mejor calidad que el que, por lo general, procuran obras o manuales al uso.

Chaves, como varios de sus contemporáneos –Camba, Gaziel, Joan de Sagarra, Augusto Assia, Plá, entre otros, o el Orwell con el que coincidiría en época de emisiones radiofónicas en la BBC de los primeros años 40, brillan en la primera mitad del pasado siglo con su instantánea de lo que podían contemplar. Las trazaron con rigor y una brillante prosa periodística.

La historia de la convulsa Francia de los años 30, en cuyo transcurso se cultivó con firme empeño la semilla de la discordia, el enfrentamiento político, y la división de la sociedad, es una etapa apasionante. No solo alumbró la caída de la IIIª República, sino que trajo consigo uno de los episodios más bochornosos de su Historia, la aceptación de un armisticio que incluía

la cláusula por la que el gobierno francés se compromete a entregar a Hitler, atados de pies y manos, a los refugiados alemanes anti hitlerianos que habían buscado su salvación en Francia y a quienes el Estado francés había utilizado sin escrúpulo en el simulacro de lucha contra el hitlerismo [1o].

[10] Ibid. Op. cit.; p. 12.

Esa Francia entregó al verdugo nazi a refugiados alemanes, pero también a muchos compatriotas nuestros, que vivieron así una doble derrota: aquí y allí, hecho del que no conozco pronunciamiento por parte del reportero sevillano.

[Teótimo Sesa Grau y su hermano Antonio, primos carnales de mi madre, que también fueron a parar a Argèles en febrero de 1939, acabarían sus días en el campo de exterminio de Gusen (en agosto y enero de 1941, respectivamente). Teótimo acababa de cumplir 25 años; Antonio, 20; un par de personas cercanas a modo de ejemplo…].

¡Malditos seáis por siempre verdugos y esbirros!, pronuncio en silencio, sin rencor –sentimiento huero que sólo corroe las entrañas de quien lo siente y de aquellos a los que se esparce, pero con la firme determinación que surge de aborrecer en grado sumo, como Chaves, la crueldad estéril que ejercen unas personas sobre otras, y la estupidez radical que la alumbra.

La curiosidad, decía, me ha movido a poner en juego todos los recursos a mi alcance y un método netamente positivo, basado en todo tipo de pruebas tangibles –las documentales, muy abundantes, y alguna verbal. Lo he hecho con todo rigor, asepsia, mirada limpia y honestidad intelectual a mi alcance, tratando con ello de evitar cualquier gratuidad o inconsistencia en esta incursión por campos impropios. Método puesto en juego motu proprio por entender que es el método; obligado, además, por esa lejanía de la que adolece mi base de partida.


***–En cuanto al propósito, he tratado de asentar hechos sucedidos, lo cual supone, de modo correlativo, poner en tela de juicio algunas hipótesis en uso, cuya fragilidad queda un tanto al descubierto (la única contribución que conozco en relación con este episodio la ofrece Mª Isabel Cintas Guillén en su reciente Manuel Chaves Nogales. Andar y contar II, trabajo en el que dedica un capítulo, el VI Nuevo destino: Inglaterra, y de cuyo escrutinio daré cuenta más adelante) 

Creo que todo ello aporta una nueva claridad al último gran viaje del reportero sevillano. Lo que esté por venir, vendrá, y bienvenido sea. El relato de la Historia es como es: averiguaciones, o meras hipótesis, que en un momento dado parecen muy sólidas, pueden venirse abajo, incluso con un cierto estrépito, a consecuencia de lo alumbrado por otras posteriores.

Y como toda la historia que expondré de manera detallada está impregnada de vahos de océano, barcos y puertos –su paisaje de fondo, acabaré por evocar aquello de que cada palo aguante su vela, apotegma al que por supuesto me someto de buen grado.

Los párrafos que siguen avanzan un resumen de las conclusiones que aparecerán en un trabajo cuya edición preveo inmediata –aunque quizás tal inmediatez suponga un lapso de tiempo indeterminado, al menos hasta que todo el proceso que requiere el alumbramiento de un libro lo pueda realizar en las mejores condiciones posibles. 

Naturalmente todo lo que aquí se asevera, que tendrá amplio desarrollo, irá con el respaldo de la prueba que lo sostiene. Las apreciaciones personales y los juicios de valor, que por descontado los arriesgo cuando me parece oportuno, los he tratado de reducir a las ocasiones que he entendido estrictamente necesarias.

2. Qué sabemos por Chaves Nogales.

a. Que a comienzos de junio de 1940 estaba en París.

REVISIONES

29.03.2022: de la Nota preliminar. 

25.03.2022: añadido del último párrafo de la Nota preliminar y de la aclaración relativa a la composición del grupo Chaves/Tabouis. 

22.03.2022: apunte de * relativo a hora de salida del Madura 

18.03.2022: corrección de error por omisión en: ... entrega al verdugo alemán de refugiados alemanes antihitlerianos... 

15.03.2022: retoques de estilo 

02.03.2022: actualización general. 

 (Fin de la 1ª parte)



[224] SUMA CHAVES NOGALES (EN CON VOZ QUEDA). IV.

Estimado lector. Prosigo la enumeración de las entradas en las que comento, o aporto detalles novedosos, en relación con la persona y con lo...